Un contrato de suministro de largo plazo es una relación, no una transacción. Por eso, las cláusulas que más conviene revisar son las que regulan el cambio: qué pasa cuando las condiciones se alteran.
1. Revisión de precios
Defina una fórmula clara y un indicador verificable. La ambigüedad en este punto es una de las causas más frecuentes de disputa.
2. Fuerza mayor
Enumere los eventos y establezca el procedimiento de aviso y prueba. Una definición demasiado amplia o demasiado estrecha favorece a una de las partes sin que nadie lo advierta.
3. Terminación anticipada
Precise las causales, los plazos de subsanación y las consecuencias económicas de terminar.
4. Limitación de responsabilidad
Un tope razonable protege a ambas partes; uno mal redactado puede quedar sin efecto.
5. Solución de controversias
Escoja el foro y la ley aplicable con la misma atención que el precio: serán los que decidan cualquier conflicto.